judas
Eres la zorra pretenciosa y displicente que mamó las corridas de la desidia años. La pereza del carácter sin consolidar te dió un un lustre de oropel que se fugó en cada noche tras hacerte creer que te comerÃas el mundo con una polla en la boca y lo que ingeriste fue la bilis tumefacta que ulceró tu espÃritu cien mil veces. SÃ, eres la sobreviviente náufraga y desharrapada que pulula por las puestas de sol para que te regalen una con un abrazo verdadero pero tu sonrisa hÃerática te ha convertido en el desahogo de las frustaciones ajenas hasta multiplicar las tuyas por infinito.
Te caen los rayos del sol como si fueran de tormenta, en el tormento que fraguaste con la simplicidad de una mente prodigiosamente estéril y un cuerpo magreado de instintos ciegos.
Esta es mi poesÃa para ti, la que reclamaste en aquel dÃa en el que puse una alfombra para ti y sólo supiste pisotear.
Un beso mi amor, éste de Judas.
