lujazo
Servilismos casi de palmotazo a la razón, itinerancia de escasez, deformados tras una educación que se escapó por las rendijas de la desgana. Pisadas que van con la cabeza girada, sometida a rendir pleitesía arrastrada entre personalidades desnaturalizadas de tanto velamen y poco mástil. Partidas de caza en el que la presa es dejar y el botín confirmar; vigorizantes cazados al vuelo de quien recorta sus alas. Donantes anónimos de puños cerrados con un bravo en los labios. Es así la vida, dos bandos, uno escaso, fantástico, narcotizante en su práctica inexistencia poderosísima. Un lujazo, como todos los que lo son. Excelso, brutal.
