manecillas
Tranquilidad, no pasa nada. No te agobies, tómate tu tiempo. Las carreras son buenas a veces pero nefastas otras. No es cuestión de meditar si es mejor esto o lo otro, sopesar o enfrentar distintas opciones, no. Es dejar que el segundero marque en su cadencia la llegada del momento oportuno, ni un segundo antes ni uno después o en cualquier caso sí después. Atravesada la meta, caído el último grano de arena, una respiración honda sabiendo que no te has pillado los dedos y que sólo estabas regodeándote en el paso de la arena del cono de arriba al de abajo mientras pensabas mejoras. Dominada la situación aunque esperada, ahora puedes guardar las manecillas del reloj en tu bolsillo con su matasellos correspondiente para releerlas en un futuro y recordar con satisfacción que lo que hiciste fue lo correcto, que la vida realmente sí te había enseñado.
