traza
Dedicar toda una vida a malgastarla y encima dejando huella. Vestigio de la destrucción para generaciones posteriores. Ninguna implicación en lo que le cubre sus necesidades y absolutamente comprometido en reclamar lo que justamente no le corresponde. Gritar en manada sobre lo que ni siquiera tiene leves nociones sintiéndose importante por la adulación de los necios como él, como esa persona que no proyecta ni sombra en días soleados. Acostumbrado a la pereza su actividad se vuelve frenética si es para manchar las obras que otros crean, tergiversar los datos que le sitúan en su realidad y olvidar las enseñanzas que generación tras generación le han permitido incluso ser un botarate y aceptarle en su seno. Desprendido de forma consciente de toda esa sabiduría se tapa los ojos para no ver que hay un mundo increíblemente rico que aunque también a él le pertenece le puede el fanatismo por su ceguera social.
